Santiago de los Caballeros.– En un momento en que una parte importante de la sociedad dominicana muestra cansancio frente a la política tradicional y expresa mayor distancia de los partidos, el aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Abel Martínez, planteó que el principal desafío es recuperar la confianza de los ciudadanos en la política y en quienes gobiernan.
Durante un encuentro con comunitarios y militantes, en su mayoría jóvenes, en el sector Corona Plaza, Martínez afirmó que “el problema no es que los dominicanos hayan dejado de creer en su país, sino que muchos han dejado de creer que la política puede transformar su realidad”.
El exalcalde de Santiago sostuvo que recuperar la confianza requiere mucho más que discursos y promesas electorales, y consideró necesario demostrar que el poder puede ejercerse con cercanía, responsabilidad, resultados y rendición de cuentas.
“No quiero que la gente crea en la política porque yo se lo pida. Quiero que vuelvan a creer porque ven que la política sirve para resolver problemas, abrir oportunidades y devolverle dignidad a la gente”, expresó.
Martínez también afirmó que gobernar no puede significar llegar al poder y olvidarse de quien te eligió, al señalar que el ciudadano “no vota para entregarle el país a un grupo. Vota para que quienes gobiernan trabajen para todos”.
Una política sin enemigos
El dirigente del PLD aseguró además que la República Dominicana necesita superar una forma de hacer política basada en la confrontación y la división entre simpatizantes y adversarios.
“No se puede construir un mejor país haciendo que los dominicanos se enfrenten entre sí”, sostuvo.
Martínez planteó la necesidad de construir una sociedad donde los ciudadanos puedan coincidir en objetivos comunes, como generar oportunidades, mejorar las condiciones de vida y lograr que el Estado funcione para todos, independientemente de su influencia o afiliación política.
“Creemos en una República Dominicana donde la gente vuelva a tener esperanza, pero una esperanza con los pies en la tierra. Una esperanza que no dependa de una promesa, sino de resultados”, concluyó.
