Antes de llegar al mostrador de una farmacia, un medicamento debe pasar por una evaluación sanitaria. Ese trámite tiene consecuencias fuera de las oficinas: interviene en la disponibilidad de los productos y en las garantías con las que llegan a manos de los pacientes.
La Asociación de Representantes, Agentes y Productores Farmacéuticos (ARAPF) puso el foco en ese proceso al defender una regulación que combine rigor técnico con decisiones oportunas, transparentes y previsibles.
El planteamiento apunta a una necesidad concreta: que las empresas conozcan los requisitos y puedan tramitar sus solicitudes sin incertidumbre, mientras la autoridad mantiene los controles que protegen la salud de la población.
El registro sanitario es la autorización que permite comercializar un producto sujeto a regulación. En el caso de los medicamentos, su evaluación comprende aspectos relacionados con la calidad, seguridad y eficacia. Por eso, agilizar el procedimiento exige mejorar su gestión y capacidad de respuesta, conservando la revisión técnica.
“Contar con procesos regulatorios sólidos y eficientes es fundamental para proteger la salud de la población y, al mismo tiempo, favorecer el desarrollo de un sector farmacéutico que pueda responder oportunamente a las necesidades del país”, afirmó Juan Miguel Madera, vicepresidente ejecutivo de ARAPF.
La asociación se pronunció a propósito del reconocimiento que la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) otorgó a la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS), durante los Galardones Industriales 2026.
Según el comunicado, la distinción valoró la modernización de los procedimientos, la reducción de los tiempos de registro y el fortalecimiento de las capacidades de la entidad. Sin embargo, el documento no detalla cuánto tardaban esas autorizaciones, en cuánto tiempo se resuelven ahora ni cuántas solicitudes permanecen pendientes.
Esos indicadores permitirían dimensionar el alcance de la mejoría anunciada.
Decisiones que llegan al botiquín
La agenda de cooperación entre ARAPF y DIGEMAPS también abarca el cuadro básico de medicamentos y el listado de productos aptos para la venta libre.
Aunque ambos asuntos pueden parecer técnicos, inciden en decisiones cotidianas. El cuadro básico sirve de referencia para orientar la selección de medicamentos destinados a responder a las necesidades de salud. El listado de venta libre, por su parte, determina cuáles productos pueden adquirirse sin presentar una receta.
Actualizar esos instrumentos supone examinar qué necesita la población y bajo qué condiciones debe acceder a los tratamientos. La disponibilidad comercial y el uso adecuado de un medicamento requieren evaluaciones distintas, aunque estén relacionados.
ARAPF informó, además, que participa en consultas sobre propuestas reglamentarias y canaliza inquietudes de las empresas sobre los procedimientos y el cumplimiento de las exigencias sanitarias.
El diálogo permite a la industria explicar sus dificultades y a la autoridad revisar cómo funcionan sus trámites. DIGEMAPS conserva la responsabilidad de evaluar y decidir conforme a los requisitos aplicables.
Para quien espera un tratamiento, el resultado debe sentirse en algo más concreto que un reconocimiento institucional: encontrar el medicamento que necesita y contar con garantías sobre lo que está tomando.
